El objetivo del tratamiento médico de la adenomiosis es controlar los síntomas y no la enfermedad en el sentido anatómico del término. Al igual que en la endometriosis, el principio del tratamiento es bloquear la ovulación y suprimir la menstruación, lo que permite la atrofia del endometrio y la reducción o desaparición de las microhemorragias. Sin embargo, los resultados del tratamiento médico son muy variables, con hemorragias y dolores que persisten a pesar de un tratamiento bien controlado.
El tratamiento quirúrgico puede ser conserv ador (conservación del útero) o radical (extirpación del útero o histerectomía). Las técnicas conservadoras pretenden destruir las zonas de adenomiosis de la forma más selectiva posible, con el fin de reducir los síntomas.
En las formas difusas de adenomiosis, determinadas técnicas de destrucción del endometrio permiten destruir los microquistes situados en el miometrio cuando no son muy profundos. Sin embargo, esta técnica está contraindicada en mujeres que aún desean quedarse embarazadas, ya que también destruye el endometrio sano. Además, también puede dejar en su lugar los focos más profundos responsables de una reaparición de los síntomas a corto o medio plazo.
En las formas de adenomiosis focal, es posible plantearse la extirpación del foco, preservando el útero, mediante una técnica similar a la utilizada para los miomas. La técnica de Osada es una de ellas, pero generalmente se realiza abriendo el abdomen (laparotomía). La exéresis suele ser incompleta, pero puede mejorar los síntomas y permitir a la mujer quedarse embarazada si lo desea.
La cirugía más eficaz para la adenomiosis es la histerectomía.que provoca la desaparición de las hemorragias y una mejora significativa del dolor. Por supuesto, se reserva a las pacientes que ya no desean quedarse embarazadas y tras el fracaso de los tratamientos médicos.
En las mujeres que desean quedarse embarazadas, suele operarse sólo la endometriosis, mientras que la adenomiosis se deja en su sitio. Esta situación puede provocar dismenorrea persistente, dispareunia profunda o dolores intermenstruales. La histerectomía puede realizarse en una fase posterior, una vez conseguido el embarazo o los embarazos, con una mejora significativa del dolor y la calidad de vida.